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March 2013 Archives

  Es indiscutible que uno de los focos de poder actuales más importantes y con más peso específico en el planeta es el poder financiero. Las diversas instituciones bancarias, crediticias, bursátiles, etc de todo el mundo están regidas por unos Consejos de Administración en los cuales se sitúan muchas de las personas mejor pagadas del planeta, se supone que deben ser profesionales de elevadísima cualificación y extraordinaria capacidad. Entonces ¿por qué demonios están sucediendo las cosas que están sucediendo?.

  Resulta evidente que el principal objetivo de todos estos altísimos directivos es lograr las mayores ganancias posibles para las compañías que pagan sus elevados honorarios. Para ello, supongo, realizan y desarrollan complejos planes de negocio destiandos a elevar la rentabilidad de sus inversiones. Sin embargo la realidad nos demuestra que esto no es así. Los directivos cambian constantemente de compañías, en ocasiones pertenecen a más de una, y sobre todo sus objetivos están fijados no ya a corto plazo; sino con la terrible inmediatez del aquí y ahora.

 

ac_working.jpg  En una mayoría de estas compañías finacieras, auténticos transatlánticos económicos, parecen haberse impuesto políticas tan absurdas como la clásica de vender el coche para comprar gasolina. Las exigencias de grandes e inmediatos beneficios que se han autoimpuesto desde dichas entidades obliga a desarrollar políticas especulativas cortoplacistas; mientras que la planificación detallada del medio y largo plazo es abandonada sistemáticamente. Los altos ejecutivos tan solo se preocupan por el balance de cuentas del presente trimestre, no les preocupa que sucederá dentro de 5-10 años, porque, con seguridad, en esas fechas estarán trabajando para otras compañías.

  De este modo estamos viendo, y lo de Chipre es un ejemplo paradigmático, como las entidades financieras son capaces de echar mano de los ahorros de sus clientes con tal de salvar el balance de cuentas del último trimestre. ¿Es que nadie en esos bien remunerados consejos de administración pone un poco de cordura?.  No voy a apelar a la legalidad, ni a la ética, ni siquiera a la honradez; tan solo pretendo expresar mi desconcierto ante la gestión de estos siniestros personajes, capaces de asesinar una y cien veces a la gallina de los huevos de oro.

 

La_gallina_de_los_huevos_de_oro_-_Fabula_8.JPG  Regresando al ejemplo chipriota, o de manera más cercana al problema de los desahucios en España, las entidades financieras, más concretamente los bancos, han optado por una política suicida. Han roto algunas de las barreras que parecían incuestionables, como eran la de no emplear el dinero de los clientes para arreglar sus balnces de cuentas, de este modo están invitando a todo el mundo a sacar su dinero del banco y a no volver a guardar allí más que lo imprescindible para pagar los recibos del mes; o como es la de lucrarse y cuadrar sus cuentas a costa de arruinar a miles de familias en forma de crueles desahucios.

  De este modo quizá logren cuadrar sus balance para este semestre; pero dejan herido de muerte al origen de sus negocios, que es la confianza de los ahorradores en sus bancos. Las impsiciones se harán cada vez menores, la gente sacará su dinero de las cuentas, y ni siquiera las brutales inyecciones de dinero público podrán saciar la voracidad de estos auténticos pozos sin fondo.

Pero a los altos directivos quizá les dé igual. El mes que viene pueden estar trabajando, aún mejor pagados, en otra compañía, quizá del sector energético a pesar de haber hundido el banco que gestionaban.

 

banco.jpg  Y si no que le pregunten al brillante Luis de Guindos, que tras participar desde la dirección en la quiebra de Lehamn Brothers, es premiado por el no menos brillante Mariano Rajoy con el Ministerio de Economía.....

....O a Rodrigo Rato....o...... 

LA HIPÓCRITA SOCIEDAD EN LA QUE VIVIMOS

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  Definitivamente, vivimos en una sociedad hipócrita. Un ejemplo paradigmático son las diversas reacciones que se han sucedido tras la difusión por el diario El País de las crueles imágenes de soldados españoles pateando presos iraquíes.
  La reacción más común en diversos ámbitos ha sido la indignación, basada en unas elevadas dosis de sorpresa ante la brutal agresión cometida por los "intachables" soldados españoles. Y es aquí donde precisamente se encuentra la elevada dosis de hipocresía de nuestra sociedad. Vaya por delante que no pretendo justificar lo que sucedió en aquella prisión; pero todos debemos de saber que estas cosas son las que habitualmente suceden en las guerras y en las zonas de conflicto, aunque habitualmente hacemos como si no ocurriesen. Intentamos vendarnos los ojos con un velo de supuestas normas de corrección que en una guerra son constantemente violadas por todos los contendientes.
  El problema aparece cuando imágenes como estas nos estropean la cena mientras vemos las noticias. Pero ahí fuera pasa esto y otras cosas mucho peores. En las guerras no hay normas; bueno si las hay, pero todo el mundo se las salta constantemente. Al final se trata de soldados, combatientes, personas al fin y al cabo enfrentadas a muerte. Y llega un momento en que la elección es entre tú y el otro, cuestión que habitualmente se decanta a favor del que tiene el fusil en ese momento.

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  Desconozco las circunstancias que se dieron en este caso concreto; pero puedo imaginarme varias como que los presos podían saber donde se escondían los tipos que podían atacar uno de los convoyes en los que esos mismos soldados españoles tenían que salir de patrulla; o que los prisioneros supiesen donde se escondían los enemigos que hacía dos días habían matado a dos o tres compañeros; o más aún, que fuesen aquellos mismos quienes lo hubiesen hecho... 
  Quitémonos el velo de la hipocresía. Seguramente cualquiera de nosotros, en esas mismas circunstancias, habríamos pateado la cabeza de aquellos iraquies con la misma rabia que vemos en las imágenes. Pero habitualmente actuamos como si esto no fuese cierto, se trata de un obvio mecanismo de autodefensa, que nos permite mirarnos en el espejo cada mañana.
   Tenemos tendencia a pensar que somos mejores de lo que somos, que nuestros principios son sólidos, que somos incapaces de cualquier atrocidad. Pero no es cierto; necesitamos esa hipocresía para soportar el mundo que nos rodea y la aplicamos especialmente en casos como este en el que se pone en peligro el velo que nos oculta la realidad de lo que sucede en el mundo. Por eso las múltiples y airadas reacciones que una situación así provoca. 

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Esto sigue sucediendo cada día en el Mundo....pero fingimos que no es así

  Ejemplos cotidianos de esto los hay a cientos. Paseamos por las calles y vemos a gente durmiendo en los cajeros o rebuscando comida en los contenedores y buscamos alguna excusa; sabemos que hay miles de niños que mueren cada día de hambre, pero mientras no los vemos en televisión nuestras firmes conciencias quedan a salvo; la ropa que vestimos ha sido fabricada por esclavos del siglo XXI; cada día mueren cientos de personas en numerosos y absurdos conflictos armados, etc, etc, etc... pero todos miramos para otro lado e intentamos obviar estas situaciones. Sociedad hipócrita.
  Personalmente comprendí esto que escribo ahora hace unos años cuando viajé a Bosnia justo al acabar la guerra y vi en primera persona la inmensa cantidad de barbaridades que allí se cometieron. ¿Cómo pudo llegar a suceder aquello, que no podía ser obra de media docena de desalmados sino de un número muy grande de personas lanzadas a la vorágine de la violencia más cruel?. Yugoslavia era un país civilizado, por ejemplo, con la mayor tasa de licenciados universitarios en la Europa de por aquel entonces, por tanto ¿cómo demonios se había llegado a aquello?. La respuesta resquebrajó mis supuestos sólidos principios. Todos somos muy pacíficos, incapaces de matar a una mosca y generosos con nuestros vecinos hasta que alguien entra en tu casa y viola y mata a tu mujer/marido y a tus hijos delante tuyo. A partir de ese momento te conviertes en el animal que creías no ser. El resto no creo que haga falta transcribirlo. Pero es precisamente a esto a lo que me refería anteriormente cuando escribía que cualquiera de nosotros en esas mismas circunstancias habría pateado la cabeza de los presos iraquíes.  

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  La solución a todos estas situaciones ha de ser previa al conflicto. Tras su estallido la maquinaria de violencia, odio, y muerte es imparable. 
  Cuando los dirigentes de nuestros países nos explican la conveniencia de participar en una acción armada, inmediatamente debemos pensar en que estas son las consecuencias. No debemos ocultarnos tras la falacia de los daños colaterales. Las guerras han sido, son y serán siempre igual. 
  Nuestra obligación es evitarlas para luego no tener que lamentar, con la hipocresía que tanto nos caracteriza, sus horribles consecuencias.


http://politica.elpais.com/politica/2013/03/15/actualidad/1363371190_083683.html

http://www.fronterad.com/?q=diarios-guerra-bosnia-tercer-cuaderno
  El gran problema al que nos enfrentamos la ciudadanía en la actualidad es la ausencia de opciones políticas adecuadas que opten por un cambio significativo de las reglas de juego, y que además respondan a las expectativas de un amplio porcentaje de electores.
  En las anteriores entradas hemos concluido casi siempre que los principales beneficiados del actual estado de cosas, los políticos, son precisamente quienes poseen la capacidad de cambiar la situación. Evidentemente, esto ha de cambiar, y tan solo lo puede hacer desde dentro del propio sistema.

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Desde aquí no podemos esperar nada nuevo....ni nada bueno....

  En la actualidad existen una serie de conceptos e ideas en las que una gran mayoría de ciudadanos estamos de acuerdo, algunas de las cuales han sido desarrolladas en las anteriores entradas bajo el título de "Propuestas para una regeneración", como son el grave problema de los actuales partidos políticos, la ley electoral, el modelo de desarrollo, la reforma de la justicia, la creación de un adecuado y potente sector público, etc.
  Son numerosas las conversaciones cotidianas en las que personas de diferentes ideas y sensibilidades políticas nos ponemos fácilmente de acuerdo en una docena de ideas y reformas que se deben acometer. 
  Debemos "retroceder" un par de escalones en nuestro desarrollo democrático para establecer unas nuevas reglas de juego generales y constituyentes, ya tendremos tiempo después de conceder importancia a los matices. Porque resulta evidente que el actual marco legal está agotado, y que son numerosas sus rendijas por las que se nos han infiltrado innumerables aprovechados, corruptos y demás delincuentes. No podemos permitirnos perseverar en el error.

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Este sentimiento y esta legitimidad han de ser adecuadamente encauzadas....

  Pero claro, resulta evidente que con una declaración de principios no es suficiente, y mucho menos con conversaciones de barra de bar.  Se requiere lanzarse al barro y desde dentro del propio sistema cambiar las cosas. No es una cuestión de cambio de siglas en el poder. Esta "sencilla" solución ha demostrada sobradamente su grave ineficacia.
  En mi opinión se debe articular una propuesta política, y no solo desde el ámbito nacional, sino europeo, que proponga un verdadero cambio de estrategias; un verdadero proceso reconstituyente. Y para ello se precisan personas capaces de pilotar esta nave. ¿Es que acaso no habrá en cada país una docena de personas válidas, capaces y honradas en las que los ciudadanos podamos depositar nuestra confianza?. Y, por supuesto, que les mostremos dicha confianza con nuestros votos.

  Más nos vale que así sea, porque las alternativas son verdaderamente nefastas; ....
  
  En las dos, tres últimas décadas se ha producido una transformación ideológica en la sociedad de gran profundidad.
  Poco a poco se ha logrado arraigar un pensamiento generalizado de que lo público es poco rentable, cosa opuesta a lo que sucede en el ámbito privado. Unas adecuadas campañas mediáticas, curiosamente manejadas por los mismos grupos que se benefician de las privatizaciones, han conseguido su objetivo: En la actualidad nadie discute la incapacidad de los mercados privados para autorregularizarse. 
  De este modo se han creado oligopolios en diversos ámbitos empresariales que permiten a sus miembros guarecerse de lo que en público tan insistentemente defienden los que dicen ser liberales: La competencia y la ley de la oferta y la demanda. En muchos campos se ha llegado a una evidente política de que entre bomberos no se pisan la manguera.....El resultado es evidentemente pernicioso para los ciudadanos, que finalmente pagamos cantidades disparatadas por productos y servicios que tras su privatización deberían estar sometidos verdaderamente a competencia comercial y por tanto a unos precios más reducidos. La realidad nos muestra insistentemente que esto no es así, y los medios de comunicación habitualmente se cuidan muy mucho de explicarnos esta situación

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  Siendo tan evidente el problema, parece que su solución es obvia. Pero de nuevo nos encontramos con que los principales beneficiados por el actual estado de cosas son los mismos que tienen la capacidad de cambiar las leyes, en contra de su beneficio personal. Y eso dificulta las cosas, pero nunca debería llegar a impedir la consecución de las soluciones.
  Creo que resulta imprescindible la creación de un potente sector público que compense los tan habituales desvíos que se producen en el sector privado. Es decir, necesitamos un cambio profundo en la mentalidad de las personas y sobre todo de nuestros gobernantes (sean políticos o económicos): Los medios de producción deben estar puestos al servicio del bien común; y no justo al revés que es lo que está sucediendo en la actualidad: Los ciudadanos sacrificamos nuestros derechos sociales en aras de mejorar el balance económico de las grandes corporaciones con la ilusa e incumplida promesa de que ellos nos mejorarán nuestra vida en cuanto puedan....
  Una potente empresa pública en cualquier sector no ha de buscar exclusivamente su rentabilidad de manera directa; pues sus beneficios se producirían en campos como la creación de empleo de calidad, el establecimiento de una verdadera competencia con las empresas privadas que finalmente produciría una mejora y abaratamiento de los servicios y bienes ofrecidos, etc. De este modo se pueden poner en marcha dinámicas en las que el objetivo final es el bien común, con una sociedad activa, competente y adecuadamente formada. 
  Las empresas públicas actuarían como el otro platillo de la balanza en una gran cantidad de aspectos sociales, laborales, económicos, culturales, etc de modo que las empresas se verían arrastradas a este cambio de mentalidad en el que sus beneficios deberían obtenerse a través de una mejora de las condiciones de vida de la sociedad en la que se implantan; y no justo al revés como sucede en la actualidad.

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  Ahora bien, no debemos confundir la creación de un sector público poderoso con la funcionarización de sus trabajadores. O quizá siendo más preciso, lo que se debe evitar es fomentar el tópico de funcionario. 
  Tan evidente como la necesidad de crear un sector público empresarial poderoso, creo que es el establecimiento de una adecuada política de personal en las empresas públicas, en las que se articule una adecuada escala de motivación para sus trabajadores; y no como el actual sistema de funcionariado, donde no existen estímulos hacia la mejoría personal y profesional, lo cual provoca la endémica desmotivación de muchos funcionarios y trabajadores públicos que conduce inevitablemente a su baja productividad y al estancamiento de la gestión de sus responsabilidades.
  Actualmente parece imposible,  pero seguro que existe algún punto de equilibrio entre trabajos de calidad, bien remunerados, con adecuados estímulos personales y económicos para los trabajadores y una proporcionada exigencia de responsabilidad por los resultados obtenidos. Esa es la manera de lograr trabajadores productivos, que incrementen los beneficios para el empresario. Siempre he pensado que un trabajador desmotivado y cabreado es muy poco rentable....

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  De nuevo, no queda más que concluir que el desarrollo de medidas de estas características va en contra de quienes han de tomarlas, por ejemplo en forma de cargos bien retribuidos en consejos de administración privados tras abandonar la práctica política....
  En nuestra mano debería estar modificar esta situación.....

http://tenemosderechoatrabajar.blogspot.com.es/2013_02_01_archive.html

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